El alcalde de Sevilla pierde la moción de confianza para ganar unas cuentas

El alcalde de Sevilla pierde la moción de confianza para ganar unas cuentas

El plan del alcalde de Sevilla para salvar las cuentas municiapales y, con ellas, un punto de break, sigue adelante. El primer paso consistió en presentar las cuentas, que no obtuvieron respaldo por parte de la oposición. El segundo, plantear una moción de confianza que, como era previsible, tampoco prosperó, lo que obliga a PSOE, Vox y Con Podemos-IU a ponerse de acuerdo para una moción de censura, con lo que políticamente supondría esta «pinza». De lo contrario, el Presupuesto saldrá adelante y se aclarará el Gobierno en minoría de José Luis Sanz en la capital hispalense. La plana mayor del PP acudió a arropar al regidor, incluido el presidente de honor del partido, Javier Arenas.

Según informó el Ayuntamiento, «tras no prosperar la cuestión de confianza vinculada al presupuesto se abre el plazo de un mes para presentar una moción de censura. Esto sería hasta el 7 de julio». «Si en el plazo de un mes no se aprueba una moción de censura, el 7 de julio se aprobaría automáticamente el Presupuesto de forma inicial», continuó el Consistorio. El presupuesto se publicaría en el BOP con 15 días hábiles de exposición pública y para presentar reclamaciones. Si tras ese plazo no se han presentado reclamaciones el presupuesto quedaría aprobado definitivamente de forma automática. «Este paso podría ser en torno a final de julio». «En caso de que presenten reclamaciones habría un pleno extraordinario para resolverlas que se celebraría a comienzos de agosto. Ese día quedaría aprobado definitivamente el presupuesto», continuó el Ayuntamiento.

El Pleno extraordinario siguió el esquema previsto; ni PSOE ni Vox ni Con Podemos-Izquierda Unida apoyaron la moción de confianza. Con ello, en palabras del propio alcalde, comienza la «cuenta atrás» para la aprobación de las nuevas cuentas. «Sólo pararía (las cuentas) una posible moción de censura del PSOE con Vox y Podemos e IU», señaló José Luis Sanz, conocedor de que los partidos descartan esta opción.

Según el regidor, la oposición debía elegir entre «facilitar que la ciudad tenga un presupuesto» en breve o «bloquearla de nuevo y hacerle perder un mes y medio o dos meses», esto es, el tiempo dispuesto para una hipotética moción de censura.

Por el Grupo de Podemos-IU, Ismael Sánchez acusó a Sanz de «ir de derrota en derrota» e «ir constantemente improvisando» y de recurrir a esta cuestión de confianza al ser consciente de que «no va a haber moción de censura entre el PSOE, Vox y su formación. Susana Hornillo, de Podemos, acusó a Sanz de orquestar «una tragicomedia, un circo, para aprobar el presupuesto por la puerta de atrás porque no sabe gobernar» y al no haber salido adelante su «pacto fraguado con Vox», algo que los populares niegan mientras Vox asegura que había negociaciones.

Por Vox, Cristina Peláez, descartó también tanto que la oposición tenga acordada una «pinza» contra el PP como una moción de censura, porque su formación no va a «pactar nada con el partido traidor» que a su entender constituye el PSOE. Peláez criticó a Sanz por recurrir a una cuestión de confianza «inédita» en Sevilla «para mayor vergüenza de este ayuntamiento», como «patada hacia adelante para colar por la puerta de atrás a unos presupuestos socialistas», diseñados para «agradar al PSOE» al objeto de buscar su apoyo o abstención. Vox habló de un «alcalde marioneta, teledirigido por San Telmo», donde el presidente de la Junta y líder del PP andaluz, Juanma Moreno, «no le deja pactar con quien las urnas le han pedido que pacte». «Los sevillanos eligieron un gobierno de PP y Vox, un cambio real», defendió. Vox reiteró el ofrecimiento para «el cambio» entrando en el Gobierno municipal.

El socialista Antonio Muñoz lamentó que Sanz insista en el «mantra de la pinza», alegando que el problema es que el Gobierno local del PP «no convence» ni tiene capacidad de «diálogo o negociación». Muñoz descartó que el PSOE vaya a participar en cualquier moción de censura y acusó al Gobierno local de «meter a la ciudad en un lío sin precedentes», reprochando a Sanz que incluso invitase a los partidos de oposición a ausentarse de este pleno si no estaban dispuestos a abstenerse ante la moción de confianza ligada al nuevo presupuesto. Muñoz también dijo que Sanz se ha convertido en «una sucursal de San Telmo» en el Ayuntamiento de Sevilla, exponiendo que Moreno «le ha rectificado tres veces». «Quería pactar con la extrema derecha y le cogieron con el carrito de los helados», indicó Muñoz.

Por el Grupo popular, Juan Bueno lamentó la «pinza unida de la oposición monolítica», defendiendo que la cuestión de confianza es un mecanismo legal y que el PP recurre a ella por el «bloqueo de la oposición al unísono».

Bueno defendió las inversiones del presupuesto, desgranando varias de ellas, alegando que el PP aceptaba 15 de los 27 puntos propuestos por el PSOE y que Vox, partido al que rebautizó como «Nox», ha «decidido que sin sillón no hay negociación», recogió Ep.