Bulos NextGen

Bulos NextGen

Warren Sánchez, el hombre que tiene todas las respuestas, ha protagonizado momentos singularmente bochornosos durante su lamentable presidencia, pero pocos quizá como su entrada triunfal en el Consejo de ministros en el palacio de La Moncloa tras la aprobación de los fondos europeos NextGen, con todos los ministros puestos de pie y aplaudiendo entusiastas.

No vitoreaban un bulo sino varios. De entrada, parecía que era un regalo, cuando era un aumento de los impuestos y la deuda pública. Se generalizó el keynesianismo cañí, conforme al cual el mayor gasto público dinamiza la economía de manera automática y taumatúrgica. También argumentó la banda de Warren que los fondos no se los quedaría el Estado, sino que serían gastados en el sector privado, como si pudiera ser de otra manera, salvo que toda la economía estuviera estatizada como probablemente anhelarían los ultras de Podemos y Sumar.

Un reciente informe del Instituto Juan de Mariana denuncia el «fiasco» de los NextGen. Entre la opacidad y la burocracia, reinó la ineficiencia: «El gobierno español afirmó que los fondos europeos elevarían el crecimiento de forma espectacular, hasta el punto de incrementar la tasa anual de aumento del PIB en 2,5-3 puntos. Sin embargo, el efecto real fue cinco veces menor en los primeros años de desembolso de los fondos y, a medio plazo, será más de un 50 por ciento más bajo de lo esperado. Por otro lado, el 60 por ciento de la mejora del PIB en 2023 se explica por el aumento de la deuda pública».

En cuanto a las reformas estructurales, indispensables para lograr un mayor crecimiento, el Instituto concluye que en la práctica «no solamente no tendrán efectos positivos, sino que suponen verdaderas contrarreformas de impacto francamente negativo en la economía española. Tres ejemplos claros de ello son la Ley de Vivienda (que está hundiendo la oferta de pisos disponibles), los cambios en el sistema de pensiones (que dispara las cotizaciones sociales mientras ensancha el agujero de la Seguridad Social) o los nuevos modelos de medición del empleo (plagados de maquillaje estadístico)».

Sin potenciar la actividad ni la creación de empleo, lo ideal sería acabar con los bulos NextGen, «bloquear los fondos europeos que aún no se han comprometido y desembolsado y poner en marcha un programa masivo de incentivos fiscales que permita devolver recursos al sector privado».

No caerá esa breva.